Se necesitan pastores / Necessita-se de pastores / Pastors are needed

Se necesitan pastores -pastores fieles- que no halaguen al pueblo de Dios ni lo traten con aspereza, sino que lo alimenten con el pan de vida. / Necessita-se de pastores - pastores fiéis - que não lisonjeem o povo de Deus, nem o tratem com aspereza, mas o alimentem com o pão da vida. / Pastors are needed -faithful shepherds- who will not flatter God"s people or treat them harshly, but who will feed them with the bread of life.

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1.09. HE AQUÍ EL CORDERO DE DIOS

"Y hubo una voz de los cielos, que decía: Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia". Mat. 3:17.

Estas palabras de confirmación fueron dadas para inspirar fe a aquellos que presenciaron la escena del bautismo de Jesús y fortalecer al Salvador para su misión.

A pesar de que los pecados de un mundo culpable pesaban sobre Cristo, a pesar de la humillación que implicaba el tomar sobre sí nuestra naturaleza caída, la voz del cielo lo declaró Hijo del Eterno.

Juan había quedado profundamente conmovido al ver a Jesús postrarse como suplicante para pedir con lágrimas la aprobación del Padre. Al rodearle la gloria de Dios y oírse la voz del cielo, Juan reconoció la señal que Dios le había prometido. Sabía que era al Redentor del mundo a quien había bautizado. El Espíritu Santo descendió sobre él, y extendiendo la mano, señaló a Jesús y exclamó: “He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo”. Juan 1:29.

Nadie de entre los oyentes, ni aun el que las pronunció, discernió el verdadero significado de estas palabras, “el Cordero de Dios”.

Sobre el monte Moria, Abrahán había oído la pregunta de su hijo: “Padre mío.... ¿Dónde está el cordero para el holocausto?” El padre contestó “Dios se proveerá de cordero para el holocausto, hijo mío”. Gén. 22:7 e 8. Y en el carnero divinamente provisto en lugar de Isaac, Abrahán vio un símbolo de Aquel que había de morir por los pecados de los hombres.

El Espíritu Santo, mediante Isaías, repitiendo la ilustración, profetizó del Salvador: "Como cordero fue llevado al matadero”, “Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros”, Isa. 53: 7, 6, pero los hijos de Israel no habían comprendido la lección. Muchos de ellos consideraban los sacrificios de una manera muy semejante a la forma en que miraban sus sacrificios los paganos, como dones por cuyo medio podían propiciar a la Divinidad.

Dios deseaba enseñarles que el don que los reconcilia con él proviene de su amor.