Se necesitan pastores / Necessita-se de pastores / Pastors are needed

Se necesitan pastores -pastores fieles- que no halaguen al pueblo de Dios ni lo traten con aspereza, sino que lo alimenten con el pan de vida. / Necessita-se de pastores - pastores fiéis - que não lisonjeem o povo de Deus, nem o tratem com aspereza, mas o alimentem com o pão da vida. / Pastors are needed -faithful shepherds- who will not flatter God"s people or treat them harshly, but who will feed them with the bread of life.

EL DIOS QUE YO CONOZCO

3.03 - Hay un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre

"Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos" (Hechos 4: 12).

"Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre" (1 Timoteo 2: 5).

"Pero ahora tanto mejor ministerio es el suyo, cuanto es mediador de un mejor pacto, establecido sobre mejores promesas" (Hebreos 8: 6).

El hombre quebrantó la ley de Dios, y por medio del Redentor se hicieron promesas nuevas sobre una base diferente.

Todas las cosas provienen de Dios. Todas las bendiciones deben venir a través de un Mediador.

Desde los beneficios más insignificantes hasta la mayor bendición, todo fluye por un único Canal: la mediación sobrehumana asperjada con la sangre cuyo valor supera todo cálculo porque era la vida de Dios en su Hijo.

Cada miembro de la familia humana está enteramente en las manos de Cristo, y todo lo que poseemos en esta vida presente ya sea dinero, casas, tierras, capacidad de razonar, fortaleza física, o facultades intelectuales y todas las bendiciones de la vida futura, han sido colocados en nuestra posesión como tesoros de Dios para que sean fielmente empleados en beneficio de nuestros semejantes.

Todo don tiene el sello de la cruz y lleva la imagen y el sobrescrito de Jesucristo.

Ahora bien, NINGUNA ALMA PUEDE DARLE A DIOS ALGO QUE YA NO SEA DE EL.

Recuerda esto: "Todo es tuyo, y de lo recibido de tu mano te damos" (1 Crónicas 29: 14).

Nosotros no poseemos nada, ni podemos ofrecer cosa alguna en valor, en obras, en fe, que no hayamos recibido primeramente de Dios y sobre lo cual Él puede en cualquier momento poner su mano y decir: "Esto es mío - dádivas y bendiciones y dotes que yo te confié, no para enriquecerte, sino para que las uses sabiamente en beneficio del mundo".

3.02 - Perdiste el favor, no el derecho

Por rebelión y apostasía el hombre perdió el favor de Dios; no sus derechos, porque él no podía tener valor excepto el que le fuera conferido por el Hijo de Dios.

Necesitas entender esto:
El hombre perdió esos privilegios que Dios en su misericordia le presentó como un don gratuito, un tesoro en depósito para ser usado en el avance de su causa y su gloria, para beneficiar a los seres que Él había hecho.

En el momento cuando la criatura de Dios rehusó obedecer las leyes del reino de Dios, en ese momento se volvió desleal al gobierno del Creador y se hizo enteramente indigna de todas las bendiciones con que El la había favorecido.

Esta era la situación de la raza humana después que el hombre, por su transgresión, se divorció de Dios.

Entonces ya no tenía más derecho a una bocanada de aire, a un rayo de sol o a una partícula de alimento.

Y la razón por la cual el hombre no fue aniquilado, fue porque Dios lo amó de tal manera que otorgó el don de su amado Hijo para que Él sufriera la penalidad de la transgresión.

Jesús estuvo dispuesto a convertirse en el fiador y sustituto del hombre a fin de que éste, mediante su incomparable gracia, pudiera tener otra oportunidad - una segunda prueba -, teniendo la experiencia de Adán y Eva como una advertencia para que no transgredieran la ley de Dios como ellos lo hicieron.

Y en cuanto el hombre disfruta las bendiciones de Dios en la dádiva del sol y la dádiva del alimento, debería inclinarse delante del alimento, debería inclinarse delante del Hacedor en agradecido reconocimiento de que todas las cosas provienen de El.

Todo lo que se le devuelve a Dios es tan sólo su propiedad, que El nos ha concedido.

3.01 - Pues todo es tuyo, y de lo recibido de tu mano te damos

Porque ¿quién soy yo, y quién es mi pueblo, para que pudiésemos ofrecer voluntariamente cosas semejantes? Pues todo es tuyo, y de lo recibido de tu mano te damos” (1 Cronicas 29: 14).

La justificación (o perdón) es enteramente por gracia y no se consigue por ninguna obra que el hombre caído pueda realizar.

Si el hombre rico tiene dinero y posesiones, y los ofrenda a Dios, se introducen ideas falsas que estropean la ofrenda por pensar que merece el favor de Dios, que Dios está obligado a considerarlo con especial benevolencia en virtud de su donación.

Ha habido mucho engaño y muy poca instrucción clara sobre este punto: Dios le ha prestado al hombre sus propios bienes en depósito (medios que Dios requiere que le sean devueltos cuando su providencia lo manifieste y la edificación de su causa lo demande).

Dios dio el intelecto, la salud y la capacidad para obtener ganancias terrenales. Él creó las cosas de la tierra. Manifiesta su poder divino para desarrollar todas sus riquezas. Son sus frutos, de su propia labranza.

Dios dio el sol, las nubes, las lluvias, para hacer que la vegetación floreciera.

Como siervo empleado por Dios, tu recogiste en su mies a fin de satisfacer tus necesidades de una manera económica y conservar el saldo a disposición de Dios.

Puedes decir con David: "Pues todo es tuyo, y de lo recibido de tu mano te damos".

Así que la satisfacción del mérito de la criatura no puede consistir en devolver a Dios lo que es suyo, porque siempre fue su propiedad para ser usada según El en su providencia lo indicara.